Llovía, y ese hecho hacía que el funeral pareciese sacado de un telefilme. ¿Por qué en todas las películas de la televisión llovía cuando enterraban a alguien? Esa pregunta parecía estúpida ahora. En realidad, era una pregunta estúpida en cualquier circunstancia.
Echó un vistazo al cementerio. Era muy extenso y las tumbas, dispuestas en hileras a ras de suelo, estaban bien conservadas. Las cubría un césped verde intenso al que las flores depositadas con cariño por amigos y familiares de los muertos, daban un toque de alegría en contraposición a la solemnidad mortuoria de las lápidas. En general era agradable y no deprimente como el cementerio donde estaban enterrados sus padres.
Resguardado de la mirada de los curiosos detrás de un árbol, concentró su atención en el funeral que se estaba celebrando a un centenar de metros de allí.
Los asistentes al entierro iban todos con paraguas y vestidos de riguroso luto; incluso las mariconas, siempre con trajes de colores, llevaban el negro con herido orgullo. Excepto los padres de Lisa, todos los demás pertenecían al mundo nocturno del cabaret. Todos eran compañeros de la muerta, además de amigos. También había algunas putas, aunque jamás podría considerarse a Lisa una de ellas. Ella había sido una artista; una cantante con talento que no había tenido demasiada suerte en la vida y que no había logrado salir de los tugurios pestilentes donde había empezado a trabajar a los diecisiete años, aguantando a un público que lo único que quería era ver su strip-tease y al que le importaba un comino si tenía talento musical.
Si quieres mas, pincha aqui.