Ruth ya no es una niña -Final-
Se levantó y se quitó la camisa. Hizo que ella se girara y volvió a besarla en la boca. El deseo contenido estaba siendo liberado y él tenia que hacer auténticos esfuerzos para ir despacio porque su sed de ella era tan grande que si se dejaba llevar podría hacerle daño y no se lo perdonaría nunca. Ella era virgen aún y no podía permitir que su primera experiencia resultara un mal recuerdo. Le besó los pechos y jugó con sus pezones, acariciándolos con su lengua, primero uno y después el otro, y chupándolos con delicadeza. Ella estaba cada vez mas excitada; lo notaba en su respiración, en sus gemidos, en sus músculos tensionados… Volvió a besarla en la boca mientras la abrazaba apretándola contra su cuerpo. Sus labios eran tan dulces…
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Ruth estaba sentada con sus manos en el regazo, mirándoselas, cuando Jason entró. Son feas, pensaba, y están llenas de callos. No son las manos de una mujer bonita. ¡Tengo tanto miedo!
-¿Te gusta?- le preguntó Ruth girando sobre si misma. Jason asintió sin poder hablar aún. Su corazón galopaba desbocado y tenía una extraña sensación de mareo detrás de los ojos-. ¿Que tienes entre las manos?
La mañana transcurrió tranquila, cada uno ocupado en sus propios quehaceres. Una granja, aunque sea pequeña, tiene multitud de obligaciones que cumplir y no pueden ser descuidadas ni siquiera en días tan especiales como el dieciséis aniversario de una muchachita bien bella.
Jason estaba limpiando las lecheras pero tenia la cabeza en otro lugar. Seguía pensando en Ruth. Mañana cumpliría dieciséis años y él se sentía desgraciado por eso. Pronto vestiría como una mujer adulta y lo que él ya sabía por haberla visto en camisón y con el pelo suelo rondando por la casa, será evidente para todos los del pueblo: que ya no es una niña y que se ha convertido en una mujer muy hermosa. Le saldrán pretendientes de debajo las piedras, aunque su dote sea escasa. Se estremeció al pensar que podía acabar en brazos de alguien como Tomas, el hijo del actual herrero, un baboso desconsiderado que miraba a las mujeres como si fuesen ganado. Pero él no podía hacer nada al respecto, no tenia ningún derecho. Ni derecho ni nada. Había llegado a aquella casa con una mano delante y otra detrás y así seguía. Muchas veces había pensado en irse, había lugares donde un hombre bien dispuesto como él podía hacer fortuna. Se había imaginado volviendo al cabo de unos años con los bolsillos llenos de oro, un hombre rico que regresa al hogar. Pero el sueño se malogra cuando descubre la granja abandonada y nadie es capaz de darle razón del paradero de Ruth.

Lo que opinais