Diario de Akeru IV

Somos hermosos.

Hoy me he mirado en el espejo y me he dado cuenta que yo también lo soy (sí, podemos ver nuestro reflejo; ¿os habíais creído esas tonterías que han dicho por ahí?). Después he mirado a Hikari y a Kurayami y no he visto tanta diferencia entre nosotros.

Eso solo puede significar una cosa: la transformación está terminando y pronto seré uno más, como el sacerdote ordenado después de los años de noviciado.

Todo empezó hace un año. Yo era una chica normal, con una vida normal, un trabajo normal y un físico normal. No era ni guapa ni fea. La normalidad presidía mi existencia como la de tantos millones de seres humanos que pueblan este mundo.

Pero aquella normalidad iba a romperse en mil pedazos esa misma noche, para dar paso al inicio de un año extraordinario lleno de maravillas. Durante este año transcurrido, he vuelto a ver el mundo de la misma forma en que lo hacía cuando era niña; con los ojos muy abiertos, absorbiendo cada nuevo descubrimiento como si en ello me fuera la vida, ávida de sensaciones de ese mundo que se ponía a mi alcance, un mundo que ni siquiera me había atrevido a soñar…

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Y ser vampiro la transformó de un ser corriente a extraordinario… o por lo menos eso es lo que cree ella claro

  2. ¿Y no es eso lo que mas importa, lo que uno cree de si mismo?


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