Diario de Akeru XXVII

4374836besoDesde que soy vampiro que no he encontrado a nadie que se me resista; cuando quiero conseguir a alguien, solo tengo que poner toda mi atención en esa persona e inevitablemente acaba donde yo quiero que acabe. Pero tengo conciencia y por eso procuro no interesarme en alguien que sea evidente que tiene pareja – aunque os sorprendería saber con cuanto afan los hombres, en general, intentan ocultar ese hecho…

Aquella noche hice una excepción.

Llevaba un vestido blanco de pedrería, con el escote recto y la falda hasta las rodillas, con una abertura lateral que llegaba hasta el muslo, dejando al descubierto la liga de color azul que sujetaba mis medias blancas. Remataba el conjunto con unos zapatos tambien blancos de tacón endiabladamente altos. El pelo, suelto, caía en cascada sobre mi espalda.

Concentré mi atención en el hombretón que iba con Azucena hasta que me miró. No tardó ni tres segundos en darse cuenta. Me acerqué a él, contoneándome. Azucena y Luis me reconocieron y creo que dijeron algo, pero no les presté atención.

-¿Como te llamas?- le pregunté.

-Alejandro -me contestó, jadeando ya y ni siquiera le había tocado.

Le rodeé el cuello con mis brazos, él puso sus manos sobre mis caderas, Azucena gritó algo -no se lo qué- y yo le besé. Puse todo mi empeño en ese beso, todo lo que había aprendido durante este año de locura y pasión.

Cuando el beso terminó, miré a la que había sido mi amiga.

-Hola, Azucena. Adios, Azucena – le dije. Ella me miraba con la boca abierta, supongo que no supo como reaccionar. – Y tu, Luis, dile adiós a tu chica.

Hikari había hecho su parte y mientras yo besaba al deportista, él se había llevado a la muñequita de Luis aparte y la estaba besando con pasion mientras nos miraba, divertido.

-No os preocupeis -les dije. -Siempre os tendreis el uno al otro y vuestras ganas de follar.

Luis siempre ha sido un cobarde y un pusilánime. Cualquier hombre con dos buenos pares de… hubiese ido a por Hikari y se hubiese peleado por ella; habría perdido, por supuesto, pero él no hizo nada. Se quedaron ambos allí plantados mirando como nos llevabamos a sus respectivas parejas sin hacer nada.

Jamás pensé que la venganza pudiese ser tan sumamente agradable…

Decidme, ¿hice mal?

Pero no todo acabó aquí…

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One CommentDeja un comentario

  1. Supongo que también hay vampiros adolescentes…


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