Diario de Akeru XXXIII

pnw_spxl1200c_hde_c07_sws_w1024Sí, lo se. La mayoría de vosotros pensareis que esta foto desentona con el resto, que no tiene nada de erótica o sensual, pero cuando yo la miro veo sus curvas acariciadas por mis manos, su fuerza rodando sobre la carretera, su garra impaciente dominada entre mis piernas, su temblor cuando la obligo a llegar hasta el limite de su capacidad… Siento el viento contra mi cara y mi cuerpo, y el resto del mundo desaparece como en un sueño.

La otra noche necesitaba pensar y sali a correr con ella. El viento se llevo mis preocupaciones al chocar en mi rostro. No queria cazar, solo pensar, pero yo propongo y el destino hace lo que le da la gana…

Era un motero de pelo corto y barba larga trenzada en pequeñas coletas muy graciosas; casi dos palmos mas alto que yo, con una ligera barriguita cervecera, blandita y acogedora. Vestia todo de negro, pantalon tejano, camiseta, botas militares y un larguisimo abrigo de cuero que le llegaba hasta los tobillos.

Estaba parado en el arcén, con la moto apagada y las luces de emergencia encendidas, parpadeando.

Me paré y le pregunté. Su moto se había averiado y estaba esperando al servicio de asistencia. Me quede con el y estuvimos hablando durante la hora larga que tardaron en llegar. Cuando ya tuvieron la moto bien enganchada en la grúa, le dije que yo lo llevaba, que subiera conmigo en mi Harley.

Acepto.

Salimos de la autopista y llegamos a una carretera secundaria. Vivia en una masia cercana a un pueblecito.

-La estoy restaurando y reformando- me dijo-. Bueno, la palabra exacta es reconstruyendo, casi. La estructura, las paredes y los techos están perfectamente, pero todo lo demás… -sonrió-. Cuando acabe, estará perfecta.

Estaba orgulloso del trabajo que estaba llevando a cabo alli y se notaba en su voz, en la forma de hablar de ello.

-¿Has pensado en montar uno de esos hotelitos rurales que tan de moda están ahora?

Se rió. Su risa era franca, sincera, limpia…

-¿Me lees el pensamiento?

Yo sonreí -creo que me sonrojé. ¡Dios, llevaba tiempo sin sonrojarme! El miró mi moto.

-Nunca me había montado en una de esas -me dijo-. Es toda una experiencia.

-¿Nunca has conducido una Harley?

-No.

-¿Te gustaría?- le pregunté mientras me pasaba al asiento de atrás y señalaba el asiento del conductor con la mano.

Con la forma en que me miro me pedia que no me burlara de él.

-Lo digo en serio- insistí. Sus ojos se iluminaron.

Estuvimos dando vueltas por las calles del pueblo al principio y después salimos a la carretera. Mis brazos alrededor de su cintura le abrazaban con fuerza. Apreté mis pechos contra su espalda y apoyé la cabeza en ella. Noté que se ponía tenso y algo nervioso. Sonreí y aflojé la presión porque no queria provocar un accidente. El paseo me estaba excitando y sentir el aroma de su piel imponerse al del cuero del abrigo, no me ayudaba para nada…

Por suerte, no tardamos en volver a la masia…

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