Dune – Frank Herbert

duneJessica avanzó hacia el reseco borde, mas alla del umbral de la caverna, y miro hacia arriba, hacia las estrellas. Eran brillantes y nitidas. Habia gente moviendose a su alrededor, oyo el sonido de un baliset que era afinado a sus espaldas, y la voz de Paul ajustando el tono con la boca cerrada.  Habia una melancolia en aquella voz que no le gusto.

La voz de Chani resono en lo hondo de la oscuridad de la caverna.

-Hablame de las aguas de tu mundo natal, Paul Muad’Dib.

Y Paul:

-En otro momento, Chani. Te lo prometo.

Tanta tristeza.

-Es un buen baliset -dijo Chani.

-Muy bueno -dijo Paul-. ¿Crees que Jamis me odiará si lo uso?

Habla de los muertos en presente, pensó Jessica. Las implicaciones de aquello la turbaron.

-A Jamis le gustaba tocar algo a esta hora -intervino una voz de hombre.

-Entonces, cantame una de tus canciones -pidio Chani.

Hay tanta feminidad en la voz de esa chica, penso Jessica. Tengo que prevenir a Paul acerca de sus mujeres… y pronto.

-Es una cancion que cantaba un amigo mio -dijo Paul-. Creo que ya esta muerto ahora… Gurney. La llamaba su cancion del anochecer.

Los hombres callaron, mientras la suave voz de tenor de Paul se alzaba a los acordes del baliset:

“En este cielo de cenizas ardientes…

Un sol dorado se pierde en el crepusculo.

Que sentidos locos, perfume de la desesperacion

Son los consortes de nuestros recuerdos.”

Jessica sintio en su pecho la musica de las palabras… pagana y cargada de sonidos que de pronto la hicieron sentir intensamente consciente de si misma, de su suerpo y de sus necesidades, escucho en el tenso silencio:


“Perlas de incienso en el requiem de la noche…

¡Son para nosotros!

Que alegria, entonces, resplandece…

Luminosa en tus ojos…

Que amores sembrados de flores

Atraen nuestros corazones…

Que amores sembrados de flores

Aplacan nuestros deseos.”

Y Jessica oyo el prolongado silencio que siguio a la ultima sostenida nota que quedo vibrando en el aire. ¿Por que mi hijo le ha cantado una cancion de amor a esa chica?, se preguntó. Sintio un miedo repentino. Notaba la vida deslizarse a su alrededor, y no podia aferrarla. ¿Por que ha elegido esa cancion? penso. Los instintos son a veces veraces. ¿Por que lo ha hecho?

Paul permanecio silencioso en la oscuridad, con un unico pensamiento dominando su consciencia: Mi madre es mi enemiga. Ella no lo sabe, pero lo es. Es ella quien lleva el jihad en su sangre. Me ha hecho nacer; me ha adiestrado. Es mi enemiga.

Fragmento de Dune, de Frank Herbert.

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