Diario de Akeru XXXIX

pelirrojaAtravesar una pared y encontrarte a kilometros de distancia del lugar de origen.

Kurayami quedó exhausto y durmió hasta la noche siguiente. Entré varias veces para comprobar que seguía bien y le observé el rostro bajo la tenue luz… Las sombras jugaban con sus facciones y parecia tan relajado… Todas las tensiones que congestionan su cara cuando esta despierto desaparecen cuando duerme y entonces parece tan joven y vulnerable… Supongo que veo el rostro de quien fue antes de convertirse en vampiro…

Hikari tambien se durmió, en el sofa y con una novela del capitan Alatriste abierta sobre el pecho.

Yo no tenia sueño. La adrenalina producida la noche anterior aun circulaba caotica por mi sistema y aunque lo intenté, no pude dormirme. Asi que decidi utilizar mi tiempo explorando la enorme mansión que iba a ser mi casa hasta que encontrase mi propio hogar.

¿Habeis visto “Rebeca”, de Hitchcock? La mansión era igual de grande y del mismo estilo -¿colonial?- e igual de lúgubre, con una enorme escalinata alfombrada que se dividia en dos a la mitad; y alli arriba, donde la escalera se dividia, presidiendo la subida, el retrato de una hermosa mujer de cabello cobrizo y ojos verdes ligeramente almendrados. El retrato de Ekaterina Rouchenko…

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