Diario de Akeru XLV

hombreloboFuimos atacados por unos salteadores de caminos”.

Llegado a este punto, Kurayami calló durante unos instantes. Respiró profundamente; su pecho subió y bajó varias veces antes de seguir.

-¿Que te ha contado Hikari sobre mis “peculiaridades”?

Su tono me resultó extraño, medio ansioso, medio desganado.

-¿Te refieres a que eres propenso a la depresión y bastante histriónico, además de tener una tendencia natural a la dramatizacion de las cosas?

Hizo un ruido extraño con la garganta, una media ¿carcajada?

-¿Eso dice de mi? No importa. No, me refiero a cosas como viajar atravesando una pared.

-No, no me ha dicho nada. Creo que le divierte mucho ver mi cara de sorpresa repetidas veces a lo largo del día…

-Sí, Hikari es muy travieso…

Me abrazó mas fuerte y prosiguió con la historia.

“Puedo transformarme en cualquier animal, adoptar su forma y sus habilidades y olvidarme del miedo al sol. Somos pocos los que podemos hacerlo, y tiene un riesgo muy grande: Cuanto más tiempo pasemos en esa forma que no es la nuestra, más difícil es volver a la normalidad; incluso existe el riesgo de la locura, volver con forma humana pero con la mente disipada entre las brumas del instinto animal. Pero a veces, cuando peligra tu propia vida o la vida de aquellos a quienes amas, los riesgos no importan.

Me transformé en lobo y con ese aspecto, siendo ya inmune a los rayos solares, salté sobre el pecho del que abrió la puerta; me abalancé sobre su garganta y…

Bueno, basta decir que no sobrevivió nadie. Recuerdo haber visto a mi criado con la garganta cortada, tiñendo de rojo la nieve que empezaba a caer; los caballos se espantaron y al gritar de forma instintiva para detenerlos, el aullido que salió de mi garganta de lobo los asustó aun más.

Corrí detrás, siendo consciente que si los perdía, me quedaría sin ropa para vestirme al recuperar mi forma natural; pero los caballos, enloquecidos, corrieron hasta despeñarse por un barranco y caer en el agua helada del río que corría por su lecho.

Sin ropa ni refugio, a pleno sol, no me quedó más remedio que deambular por el bosque con mi forma lupina intentando localizar algún núcleo humano para ir allí por la noche en busca de ayuda, pero manteniéndome oculto hasta entonces ya que los lobos nunca han sido bienvenidos en los pueblos…”

Anuncios

The URI to TrackBack this entry is: https://poesiaybelleza.wordpress.com/2009/01/05/diario-de-akeru-xlv/trackback/

RSS feed for comments on this post.

2 comentariosDeja un comentario

  1. Podría ser un animal enorme, o un cínico; mejor me quedo con lo primero..

  2. mejor… 😉


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: