Diario de Akeru XLIX

besoMe quedé helada, sin saber qué decir, ni siquiera si debía decir algo.

La mujer que lo había convertido…

Me sentí muy incómoda al notar el extraño énfasis que puso en la palabra mujer, como si fuese un insulto o algo desagradable; casi la escupió. Pero al mismo tiempo noté el acelerón que dio su corazón, que empezó a palpitar muy rápido y muy fuerte, como un tambor Taiko.

La mujer que lo había convertido…

Uní mis labios a los suyos y le besé, larga y prolongadamente. Quise quitarle a esa mujer de la cabeza, hacer que la olvidara. Sentí rabia por el dolor que le había causado. Ahora lo sabía: no era Ekaterina la causante de la melancolía de Kurayami, pero sí era a causa de una mujer, de esta mujer misteriosa de la que no me había hablado nunca hasta ahora.

La mujer que lo había convertido…

Amo a Kurayami y quiero protegerlo, salvarlo de su dolor. Quiero verle reír siempre como hace un rato, con los ojos brillantes llenos de vida, reírse hasta casi ahogarse, abanicándose la cara con la mano para intentar recuperar el aliento. Quiero que me mire y que sus ojos me digan “aquí está todo lo que necesito, todo lo que quiero, todo lo que deseo…”, en lugar de buscar constantemente algo que nunca encuentra…

¿Es malo, querer algo así?

Anuncios

The URI to TrackBack this entry is: https://poesiaybelleza.wordpress.com/2009/01/11/diario-de-akeru-xlix/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: