Diario de Akeru LXIII

mapa mundi-Tu maravilloso Kurayami no es tan maravilloso… Debería contarte como me transformó.

-Conozco la historia -le dije.

-¿También te habló de la matanza?

-Hombres, mujeres, niños y ancianos. Los asesinó a todos. ¿Es cierto que tu propio padre intentó matarte?

La sorprendí; lo vi en el ligero parpadeo que siguió a mi pregunta. Fue un golpe bajo, lo reconozco, pero la mejor defensa es un buen ataque y no iba a dejarme humillar.

-¿Te transformó él mismo o mandó a Hikari a hacer el trabajo sucio? Mandó a Hikari, seguro…- fue su contraataque. Si en aquel momento alguien hubiese prendido una cerilla cerca de nosotras, hubiese estallado toda la casa.

-¿Trabajo sucio? Te aseguro que no hubo nada sucio en mi transformación, excepto el sexo desenfrenado… Hikari fue fantástico.

Fuimos dos arpías midiendo nuestras fuerzas, tanteando nuestro coraje, sopesando la resistencia emocional de nuestro adversario.

-Yo fui la última persona que Kurayami transformó; desde entonces no ha tenido coraje para volver a hacerlo.

No lo sabía, pero lo intuía desde hacía tiempo, aunque no creo que sea cuestión de valor, sino mas bien de hastío. Con el paso de los siglos ha dejado de ser algo excitante para convertirse en algo rutinario… supongo. No se por qué me empeño en ponerme en la mente de Kurayami y justificarlo. Quizá sí sea una cuestión de coraje; puede que nos sea capaz de aceptar como suyo un fracaso como el que se supone que es la transformación de Ekaterina, el trauma que debió suponer para él que le dijera que mejor muerta que vampiro. Lo que se suponía un regalo, resultó ser una maldición… ¿Pastilla roja o pastilla azul? como en Matrix, con la salvedad que Ekaterina no pudo escoger. Si lo pienso fríamente, la comprendo.

-Si perdió el coraje por tu culpa -le dije-, yo haré que lo encuentre de nuevo.

-Eres toda pasión… Pero ten cuidado: los secretos que oculta tu amorcito pueden romperte el alma y el corazón. Para Kurayami todos somos peones, piezas de un puzzle que va colocando en su lugar cuidadosamente. Cuando el puzzle esté completo, él conseguirá lo que busca y todos nosotros dejaremos de tener importancia.

-¿Que es lo que busca?

Volvió a sonreír, pero esta vez con cansancio; no había ironía ni burla en su rostro cuando me contestó.

-Lo que buscamos todos: la redención de nuestros pecados, el perdón de dios…

Se alejó de mi, contoneándose como una cobra después de haber escupido el veneno. Se paró antes de llegar a la escalera y se giró.

-Yo no soy su pecado, aunque él sí es el mío. Si quieres saber qué le atormenta, debes buscar mucho mas atrás en el tiempo. Cuando llegó a mi, ya lo llevaba a cuestas.

-¿No puedes decírmelo tu?

-Yo no lo se, nunca confió en mi lo suficiente como para contármelo.

Anuncios

The URI to TrackBack this entry is: https://poesiaybelleza.wordpress.com/2009/01/24/diario-de-akeru-lxiii/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: