Diario de Akeru LXX

sensual_01Cuando Kurayami entró en el baño, yo le esperaba con el agua caliente corriendo sobre mi cuerpo y la esponja llena de gel. Su anterior erección se había deshinchado como un globo reventado ante mi no-confesión de amor, pero al verme, su pene se puso tan contento que poco le faltó para empezar a saltar de alegría…

Cogió la esponja y entró en la ducha. Empezó a enjabonarme, muy despacio, dando círculos con la esponja sobre mi pecho. Nuestras respiraciones agitadas se acercaron poco a poco, buscando unirse, pero no se lo permití. Primero debía enjabonarme completamente.

Cuando terminó con los hombros y los pechos, siguió con el vientre; después se arrodillo y me enjabonó las piernas, muy despacio, por delante y por detrás… Levantó uno de mis pies y jugó un rato con mi dedo gordo en su boca, chupándolo, lamiéndolo, besándolo…

Se levantó y me dijo:

-Ahora le toca a tu espalda.

Me di la vuelta y apoyé las manos en la pared. Apartó mi pelo y empezó a frotar suavemente mi nuca para ir bajando poco a poco por mi espalda, formando círculos con la espuma, hasta llegar a mis nalgas. Entonces tiró la esponja y apretó su cuerpo contra mi cuerpo, aplastando mis pechos contra las frías baldosas de la pared, su boca contra mi cuello y su pene entre mis piernas.

Sentí sus colmillos penetrando mi piel, calientes como el hierro de marcar terneras, y sentí mi sangre fluyendo por la herida, algún hilillo resbalando por mi piel mezclándose con el agua caliente que caía sobre nuestros cuerpos incesante desde el teléfono de la ducha…

Vlad me había mordido igual solo unas horas antes y había sentido que tenía el mundo en mis manos. El mordisco de Kurayami puso el universo entero a mis pies. Es difícil explicar con palabras lo que sentí sin recurrir a expresiones que en realidad ni siquiera se acercan un poco a o que viví. Fue una borrachera de placer infinito, una sobredosis de felicidad compartida, todo el amor del mundo concentrado en mi cuerpo…

No se, ojalá pudieseis imaginarlo porque las palabras se me hacen torpes en la boca y mi mano tiembla al recordar… Imposible describirlo mejor, soy incapaz de hacerlo.

Cuando su sed fue saciada y aflojo su presión sobre mi cuerpo, me di la vuelta. Mi sangre aun goteaba de sus colmillos. Lo besé y lamí de su boca los restos de mi sangre mientras sentía como mi sed aumentaba con rapidez.

Esta vez fui yo quien aplasto mi cuerpo contra el suyo y contra la pared; y busqué su cuello con avidez.

“No me dejará -pensé durante un instante-. No querrá que alguien como yo, joven e inexperta, le muerda. Me rechazará y yo me moriré…”

Miedos, miedos, miedos.

Pero sí me acepto, me ofreció su cuello con ansiedad, deseaba que yo le mordiese, que me alimentase de el, que su sangre pasase a formar parte de mi, como la mía había pasado a su cuerpo. Mordí y bebí de su sangre inmortal y su sabor fue el sabor de un millón de vidas vividas desde que el mundo fue mundo por primera vez.

Las edades de los hombres pasaron a mis venas y su sangre se convirtió en mi sangre, vehículo de vida y de muerte observando las generaciones habidas y por haber.

Sentí y fui cada gota de agua caída del cielo, cada grano de arena posado en la playa, cada hoja mecida por el viento, cada raíz creciendo hacia el corazón de Gea, cada guijarro pisado por pies toscos…

Fui todo y no fui nada, pues fui tantas cosas que de mi propia esencia nada quedó…

Perdí la conciencia. Durante unos segundos que a mi me parecieron una eternidad, estuve inerte, sostenida por los brazos de Kurayami, mientras mi mente permaneció encerrada en una oscura celda llena de humedad y sucia, donde ningún ruido ni luz del exterior penetraba. Asustada y desnuda, me hice un ovillo en un rincón, abrazándome a mis propias rodillas. Recuerdo que no recordaba nada, como si no tuviese pasado, y lo único que existiese fuese la celda negra; hasta que una infinidad de imágenes pasaron en un instante, junto con olores, sabores, sentimientos, ruidos, voces… ¿Que era aquello? ¿Que era y por qué?

Un hálito en mi oreja me sobresaltó y un susurro me volvió a la realidad…

“Akeru”

Ruido de agua al caer, golpeando mi cuerpo…

“Akeru”

Unos fuertes brazos rodeando mi cuerpo…

“Akeru”

Abrí los ojos.

-¿Quien eres tu?- le pregunté.

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