Diario de Akeru LXXXI

sigpic1946_2gifFue una experiencia… distinta. Nunca antes había estado con otra mujer y la llegada de Kurayami me estimuló mucho mas.

Bajé de la mesa mientras Kurayami me observaba, pasé las piernas de la mujer -me dijo su nombre pero no lo recuerdo- sobre mis hombros y hundí mi cara entre ellas. Pasé mi lengua estimulándola mientras oía sus gemidos y mis manos recorrían su cuerpo, las nalgas, los muslos, el vientre… Sentí, mas que vi, a Kurayami besándola y acariciando sus pechos y noté que ella estaba en el punto álgido, preparada para el orgasmo.


Hinqué mis colmillos en su ingle, allí por donde pasa la femoral, y succioné su sangre con delicia mientras ella gritaba de placer.

Cuando terminé se desvaneció, como siempre ocurre. Me incorporé y entonces vi que Kurayami también se había alimentado de ella. Una gotita de sangre le resbalaba muy lentamente por la comisura de sus labios y se la limpié con un lengüetazo. Yo aun llevaba los pechos al descubierto y apoyó sus manos en ellos mientras me besaba.

-Me has puesto a mil- dijo entrecortadamente.

-Eso tiene fácil solución-, le dije mientras le bajaba los pantalones y esos boxers tan sexis que lleva siempre. Lo empuje suavemente hasta que se sentó en el sofá y yo me arrodille. Mis manos, mi boca y mi lengua trabajaron arduamente para satisfacer ese mástil y cuando se encontraba a punto de caramelo, me quité las bragas y me senté sobre él, guiándolo a mi bandera con las manos, bamboleándome suavemente mientras Kurayami recorría mi cuerpo con las suyas, no dejando ni un solo centímetro sin caricias…

No se si nos oyeron ni me importa, solo se que cuando salimos -después de componernos la ropa y dejar a la muchacha cómodamente puesta en el sofá, no íbamos a dejarla tirada sobre la mesa- algunas miradas, acompañadas de sonrisas cómplices, se centraron en nosotros dos.

Envidia cochina, es lo que yo digo.

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2 comentariosDeja un comentario

  1. por la mañana la vi. me dolia la cabeza y tambien vi la botella ahumada y el cuchillo con residuos de amapola. la puta francesa de cuello fino con que estube anoche era una chica opulenta que dejaba entrever sus colmillos negros mientras dormia en mi cama. busqué en su bolso y encontré unos diazepam que me hubieran devuelto el sueño. pocos minutos y mi respiro volvió a hacerse pesado. me dormí entre sus carnes. no hay sueños en este sueño macabro, no hay luna en esta noche desesperante. puse atencion a todo y nada pude oir. quise levantarme y no pude mover los pies. quise mover las manos y nada pude hacer. podria morir desesperado o de asfixia talvez. los gusanos me comeran y yo me pudriré. aaah!

  2. y qué bonita foto..


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