Bruuuummmm

Cuando me preguntan el por qué de mi pasión por las motos, yo sonrío y me encojo de hombros. ¿Como hacerle entender a alguien que solo se mueve por el mundo embutido dentro de una caja de zapatos metálica, que huele a humanidad y a tabaco que tumba de espaldas, de la sensación de libertad que experimentas cuando sientes el viento chocar contra el pecho y la cara?
NO hablo de velocidad, porque el verdadero motero sabe que el placer no está en correr -por lo menos casi nunca-, sino en andar el camino disfrutando del momento, admirar cada árbol, cada planta; disfrutar de cada puente y cada túnel. No me des autopistas ni autovías; yo quiero carreteras de segunda, de esas que unen los pueblos, donde cada olor marca la diferencia y cada paisaje es una frontera que cruzar.
No importa el viento o el frío -la lluvia prefiero evitarla por cuestión de seguridad-. Montar en mi niña y salir a carretera, sin ningún plan establecido; tomar una dirección, la que sea, y desviarme cada vez que un cruce me parece interesante. No importa el rumbo ni el destino, sólo disfrutar lo máximo del trayecto grabando cada quilómetro en la memoria como un preciado regalo del destino. Moverse por el puro placer que conlleva el movimiento, sin más motivo ni razón-
Pocas personas pueden entender la sensación que experimento sola en la carretera, sin nadie más, nadie a quien tener que escuchar, nadie a quien oír, nadie reclamando mi atención, nadie llamandome, nadie necesitándome… La verdadera esencia de la soledad elegida, solo yo, mi moto y la carretera, donde cada decisión es al mismo tiempo importante y fútil, donde me siento yo misma todo el rato, sin máscaras ni obligaciones, solo libertad.
No se exactamente cuando nació esta pasión; supongo que la primera vez que vi Easy Rider tuvo algo que ver, porque mi amor son las chopers y mi sueño, conseguir algún día una Indian Larry. No se si podré cumplirlo -espero que si, aunque sea ya una ancianita y no pueda llevarla, sentarme ante y ella y mirarla, solo mirarla, y mantenerla brillante-. De momento me conformo con mi japonesita, una geisha de 150 quilos y 2’45 metros de largo.

¿A que es una preciosidad?

mi niña

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Published in: on 8 marzo 2009 at 5:58 PM  Comments (2)  
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2 comentariosDeja un comentario

  1. tenia un colega que cortaba las callles de la ciudad rompiendo la calma, esquivando coches atascados, desafiando la pasma con el estruendo del motor de su enduro, cacharra en la cintura, rozando el suelo con las orejas en las curvas más estrechas, saltandose rojos y calculando los milimetros que le separaban de cada choque con asombrosa exactitud. yo mismo he viajado mucho por carreteras de montaña acariciando dulcemente las curvas que bordean los arroyos plateados y abriendo los brazos para sentir la emocion que prueban los halcones ahí arriba. mi colega se metió un piño y murió, yo simplemente he empezado a viajar con mis patas pero conozco bien la sensacion orgasmica del viaje en moto. a hablar de esto me suben las lagrimas y me entra nostalgia, pero eran otros tiempos, ahora creo más que nunca en un mundo sin civilizacion.
    has leido nunca lozan y el arte de mantenimiento de la moto?

  2. perdona: el zen y el arte de la manutención de la motocicleta.


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