Diario de Kurayami 4

Me gustan los pimientos, ¿y a ti?Esta noche es la noche. Esta noche los colmillos de Hikari profanaran el cuello aun inmaculado de la que pronto será Akeru y ella probará por primera vez el sabor dulce y amargo de la sangre.

No se por que aun hacemos esto de convertir a humanos en vampiros, aumentar nuestra población. Sí, es cierto que somos muy pocos en comparación pero ¿por qué comparar? Nuestra existencia se debe exclusivamente al ataque de rabia sufrido por una maldita bruja -o diosa, nunca tuve clara su naturaleza-, una casualidad, un capricho de un ser egoísta y caprichoso. No deberíamos existir.

A veces me pregunto que hubiese sucedido si en lugar de dar rienda suelta a mi terror, lo hubiera controlado. Ninguno de los siete existiría, nadie mas habría sido convertido; todas sus vidas habrían transcurrido con normalidad, muriendo todos en el momento que el destino tuviese que decidirlo. Pero me crucé yo en su camino y les arrebaté el futuro con el que soñaban, esposa, hijos, nietos, quien sabe. Les condené a una soledad infinita, nunca aliviada y siempre dolorosa. Me siento culpable por ellos porque no les di opción de elegir; mi locura buscaba un alivio, quería que terminara la terrible soledad que arrastraba después de tantos años viviendo como un animal, escondido en cuevas durante el día, merodeando por los bosques de noche y acechando los pueblos en busca de alimento y breve compañía.

¡Qué distinto era entonces! Sucio y desaliñado, tenia que comportarme como un depredador porque mi solo aspecto daba pánico. Tardé mucho en comprender que mi vida como hombre aun podía continuar, por lo menos una parte, y lo hice, pero no antes que mi locura les arrebatara todo. No hubo nada que aliviase mi soledad, el gran vacío que se había apoderado de mi corazón.

No se por que estoy recordando esto ahora precisamente. ¿Un leve remordimiento al pensar en Akeru? Mi necesidad de ella también la condenará a una eternidad vivida entre las sombras; a estar muerta entre los suyos como lo estuve yo entre los míos; a dejarlo todo y a todos para empezar una vida que al principio será intensa y divertida pero que a la larga se convertirá en monótona y ni siquiera los breves momentos de placer conseguirán aliviar el aburrimiento.

Soy terriblemente egoísta, lo se. Debería haberme apartado completamente de la humanidad, buscar una lejana cueva, inhóspita e inexpugnable, y encerrarme ahí eternamente. Sin alimento, mi cuerpo se momificaría y con un poco de suerte, mi mente se aletargaría hasta no pensar ni sentir. Seria maravilloso poder dejar de existir, aunque fuese una muerte falsa.

Esta noche, que para mi debería ser de esperanza, se ha convertido en un momento agrio y todo porque tengo miedo; sobre mi alma pesan tantas culpas, que no se si tengo derecho a esperar un pedacito de felicidad.

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3 comentariosDeja un comentario

  1. me he pasado por aqui porque estoy algo dependiente pero te envio un tomarporculo y me voy a aullar a la luna…

  2. Que aúlles de gusto…

  3. uy mi niña… me recuerda algo radio kabul…


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