Diario de Akeru IIC

1, 2, 3, 4, 5... ¿escondido?En el papel que Aquiles me había dejado sobre la mesita de noche, había seis direcciones de ésta misma ciudad. Cuatro eran de bares de copas y discotecas donde Ekaterina se mueve más a menudo, como su coto de caza privado.

Las otras dos, eran apartamentos.

Si fuese Kurayami el desparecido, Hikari me estaría ayudando a buscarle y pondría tanto empeño como yo. En cambio, a Kurayami parece no importarle mucho que el amigo que le ha servido de apoyo durante tantos años, no dé ningún tipo de señal de vida. Me extraña y me sorprende que se comporte así, no va con su carácter ni con su forma de ser o de pensar. Es como si supiese algo que yo no se y estuviese esperando que lo descubra por mi misma. Si es asi, me cabrearé; ya estoy harta de jueguecitos y de que me manipulen.

Decidí empezar por los apartamentos. Encontrarla por casualidad en alguno de sus lugares de caza habituales era difícil, así que pensé que sería mejor mirar primero en sus lugares de descanso. Todos, en nuestro hogar, tendemos a ser descuidados y dejamos por en medio cosas que en otro lugar esconderíamos. No creí encontrarla allí, pero podía haber dejado alguna pista sin querer; al fin y al cabo ¿como podía suponer que alguien -yo- encontraría sus escondites?

Así que visité sus apartamentos.

En uno no había nada. En el otro…

En el otro encontré un anillo de Hikari. Estaba caído detrás del sofá. Era un aro de plata que yo le había regalado, en cuyo interior había mandado grabar “De A. para H. con todo mi amor”.

Me cabreé. No pude evitarlo. Fue una decisión bastante impulsiva, pero soy así. Se que no es excusa y que debería meditar más mis actos, pero hay cosas que aún me superan.

Volví a casa hecha una furia y me encaré con Kurayami.

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3 comentariosDeja un comentario

  1. me cansa que no me hagas caso. y los mios no son comentarios, sino mi proprio diario que te he concedido el onor de ospedar hasta que no tenga mi espacio. y tu no le hechas de menos a tu casi unico visitante?

  2. hace mucho tiempo el mundo fue joven y fuerte
    oliente a sangre fertil,
    pujante de luchas, multitudes, resplandia y pretendia mucho.
    familias, mujeres preñadas, restregamientos, caras, piernas, barrigas, brazos.
    refugio de la carne, reserva de calor, sabor familiar y olor.
    cavidad de mujer que crea el mundo, vigila sobre el tiempo, lo protege,
    contiene miembro de hombre que se levanta y empuja y luego, insatisfecho, destroza.
    nuestro mundo es ahora debil y viejo y apesta la sangre vertida infecta.

  3. Por supuesto que te echo de menos. Eres de los pocos que se toman la molestia en dejarme mensajes, aunque sean tu propio diario en el mio, como un okupa del espacio virtual. Y sí, sí te hago caso, aunque no siempre te responda.

    En el fondo, creo que te has convertido en alguien entrañable y este blog ya no sería lo mismo si te fueras…


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