Diario de Akeru CIX

en_la_camaMe dolían las heridas provocadas por la escalada y tenía la cara algo hinchada por los bofetones de las dos zorras. Estaba asustada y empezaba a tiritar de frío. Las huellas de mis pies coloreaban de rojo la nieve que pisaba. El dolor, las heridas, el frío y la sangre que había dado de beber a Kurayami, me habían debilitado, pero me negué rotundamente a rendirme.

Me agaché al lado de Hikarí. Había empalidecido mucho desde la última vez que estuve con él; su piel, siempre calentita y agradable, estaba fría, muy fria. Un sollozo de desesperación peleó por subir por mi garganta pero se lo impedí. Ya habría tiempo para las lágrimas, cuando todo terminara. Lo agarré fuerte de los brazos y lo icé hasta mi hombro, igual que había hecho con Kurayami, y estaba esforzándome por levantarme cuando la puerte de la terraza estalló en pedazos con un grito de rabia y por ella aparecieron los tres cerditos.

Mierdamierdamierda.

-¡Tú, maldita larva recién transformada! ¿Quién te has creido que eres?-gritó Ekaterina, aunque lo que escupió su boca, además de los dientes que le había roto antes, fue algo así como “du, bardida laba decien dafomada, guien has greido gue ede.” Me hubiese echado a reir si la situación no hubiese sido tan delicada.

Apenas tuve tiempo para pensar qué hacer. La enredadera quedaba descartada por varios motivos: estaba demasiado lejos, los tres tenores diabólicos me obstaculizaban el camino y era imposible encaramarme rápidamente cargando con Hikarí y, lo más importante, debía desviar su atención del lugar donde estaba Kurayami para mantenerlo a salvo. Sólo me quedaban dos opciones: huir saltando de la terraza con Hikarí a los hombros, arriesgándome a romperme la crisma porque eran cuatro plantas hasta la calle, algo que nunca había hecho y no sabía si mi cuerpo lo resistiría por vampiro que fuese, rezando porque me siguiesen y no se fijasen en la ventana arrancada del piso superior; o quedarme y enfrentarme yo sola a ellos, algo estúpido e inútil, practicamente un suicidio.

Bueno, si hay algo que el amor hace con nosotros es volvernos estúpidos, así que dejé a Hikarí en el suelo de nuevo y me propuse plantar cara al trio de reinas esperando armar suficiente follón como para llamar la atención de alguien. Si algún otro vampiro de los que estaban reunidos en el hotel se percataba de lo que ocurría, quizá, solo quizá, tendría una oportunidad.

-¿Crees que no se quien eres, puta pelirroja?- le espeté a la Doncella dando rienda suelta a toda la furia que sentía-. ¿Crees que no se quien es Kurayami? ¡Bebí su sangre, hija de puta, y viví su vida a tu lado! ¡Crees que no se nada y lo se todo! ¡Todo! ¡El dolor que le causaste, como le manipulaste y le utilizaste, como destrozaste su vida, su cuerpo y su corazón! ¡Aún oigo tu risa salvaje taladrándome los oídos! ¿Crees que voy a permitir que vuelvas a hacerle daño?

-¡No le hables así!- gritó Aquiles.

-CIERRA – TU – PUTA – BOCA – DESGRACIADO.

Se que voy a caer en un tópico con esto que voy a contar, pero fue como si otra persona tomara el control de mi cuerpo y pronunciara esas palabras, alguien mucho mas salvaje y violento que yo; aunque esa sensación puede no ser más que mi rotunda negativa a admitir que en mi parte más oscura hay un yo con una enorme sed de sangre, prácticamente incontrolable, capaz del más feroz salvajismo cuando se ve acorralado. Me sentí como una osa, grande, enorme y muy cabreada, y rugí con toda la fuerza de mis pulmones y mis cuerdas vocales.

Entonces ocurrieron varias cosas a la vez.

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2 comentariosDeja un comentario

  1. baya la pantera… has vuelto mas fiera que nunca. el diario de akeru es lo unico interesante de tu blog. no se porque entrepones siempre chorradas de libros tan aburridos. y la nueva grafica es orrible. mucho mejor la negra. que tal las vacaciones? estube de viaje que hace tiempo no salia de la cloaca. carretera, aleteo de mariposas, cielos asombrosos zurcados por estrellas del infierno, jipeando por montes perdidos, risas, sexo. se me ha quedado la costumbre de quedarme a mirar el cielo por la noche, pateando latas de cerveza. cuento los aviones que rompen este naranja electrico que tienen las nubes de aqui. quiero volver a irme. lejos, lejos de la incivilizacion. viento, tormenta, rayos y bombas que arrasen el monstruo teknologico y todos sus secuaces agilipoyados.

    • Bienvenido de vuelta, morfeador de nombres. Sí, ya se que esta plantilla es fea, pero es práctica y clara. Las vacaciones fueron estupendamente, playa y sol a raudales, relajacion total y acaparamiento de energias para la vuelta a la carga. Espero que sigas bombardeandome el blog con tus comentarios.


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