Diario de Akeru CXI

aloneSi antes las entrañas se le habían retorcido, ahora simplemente lo estaban desgarrando. Sintió auténtico pánico, un terror inimaginable que hacía milenios que no experimentaba. Verla de nuevo, exactamente igual a como la recordba… No, espera. Esas finas arrugas en su cara no estaban antes, y sus manos también habían envejecido. No, no era tan poderosa como antes, pero ¿eso importaba? El día que siempre había temido que llegara acababa de caérsele encima con todo su enorme peso y estaba aplastándolo. La Doncella acabaría con él: igual que lo había creado, podría destruirlo. Pobre Hikarí, pillado en medio de esta guerra, parecía que iba a acompañarlo en su destino, sea cual sea éste. Sólo esperaba que por lo menos Akeru se mantuviese a salvo, porque él ya se había rendido. Las lágrimas se deslizaron por su cara.

-Mi pequeño Venganza…

La Doncella le besó en la boca. Tenía los labios fríos como la muerte, desagradables y bajo el olor a tomillo y romero que siempre la acompañaba, Kurayami percibió por primera vez, el olor putrefacto de la destrucción.

-¿Estas llorando por mi? No, creo que no…

Se rió, con esa risa fría y vacía que él recordaba. ¿Cómo podía haberla amado alguna vez?

-Creíste que podrías relegarme al olvido, pequeño Venganza, pero ya ves que no. Te he dado mucho tiempo para que cumplieses con lo que esperaba de ti, pero no vas a hacerlo ¿verdad? Te has estado escabullendo durante demasiado tiempo, así que he decidido acabar contigo y sustituirte. Aquiles y Ekaterina, tus hijos, se encargarán de ese trabajo. ¿Te preguntas cuál es o te lo imaginas?- Kurayami no podía hablar, su cuerpo seguía inmovilizado por lo que fuese que había bebido junto al whisky, pero su mente, clara y precisa, sabía perfectamente a qué se refería, y se estremeció solo con imaginar lo que ocurriría si la Docella se salía con la suya… – ¿Sabes cuál es el verdadero poder en este mundo? La religión; pero no esta religión aguada que practican los humanos hoy en día, desvirtuada por conceptos tan estúpidos como los “derechos humanos”. Me refiero a las antiguas religiones, con ritos sangrientos, sacrificios humanos que se hacían en mi honor por todo el mundo. Mis nombres han sido múltiples a lo largo de la Historia; nómbrame una diosa cruel y seré yo. ¿Y a qué he quedado relegada? ¿Que sacrificios me ofrecen hoy en día? ¡Gallos! Esas minúsculas y estúpidas aves que ni siquiera son capaces de volar. ¡Quiero sacrificios humanos! ¡Alimentarme de sus almas hasta reventar! Pero no, tú tenías que descubrir cómo alimentarte sin matar ¡quitarme mi pan de la boca! Tu única misión era matar, beber toda la sangre de tus víctimas hasta matarlas y pensar en mi cada vez que lo hacías, y así ofrecerme sus almas. Pero resultó que Venganza descubrió su conciencia y decidió joderme, a mi, a su madre, a quien le dio la vida eterna… Por eso puse a Ekaterina en tu camino, tan hermosa, tan parecida a mi… ¿Te sentias muy solo, verdad, cariño? y ella era tan inocente…¡Fue tan fácil hacer que os encontrárais! Y más fácil aún fue hacer que los aldeanos os atacaran. El miedo es como una mala hierba: necesita muy poco para echar raices en la tierra y todo el pueblo tenía el corazón bien abonado… Cuando vi la carnicería que hiciste pensé que lo había logrado, que había despertado la locura que anida en ti y que me sirvió tan bien durante los primeros siglos en que vagaste como un animal. Pero me equivoqué. Doña conciencia te salvó de nuevo, así que me obligaste a trazar otro plan… Aún no estaba preparada para renunciar a ti, y utilicé a Ekaterina de nuevo. Ella debía enloquecerte, hurgar constantemente en tus heridas y lo estaba haciendo muy bien hasta que apareció esa mosquita muerta de Akeru. No entiendo qué extraño poder guarda que ha conseguido liberarte de la culpa que se habia apoderado de tu alma y que arrastrabas cada día con más dificultad, pero me da igual-. Ekaterina se acercó llevando una jeringa en la mano y le inyectó el contenido en el cuello, sin que Kurayami pudiese impedirlo-. Esto te dejará sumido en un profundo sueño durante horas, querido. ¿Quieres saber qué haremos a continuación? Os pondremos a los dos en la terraza. Dentro de un par de horas amanecerá y tu cuerpo se consumirá con los rayos del sol, quemarán tu carne como si fueses un filete… y lo que quede al anochecer, lo cortaremos en pedacitos y te repartiremos por todo el mundo, en pequeños paquetitos, como un nuevo Osiris… ¿Crees que tu Isis te buscará para reconstruirte como un puzzle? Pues no creo que pueda…

No puede matarme, pensó Kurayami. A pesar de su poder no puede matarme. Los ojos se le cerraban, los párpados pesaban tanto que no podía mantenerlos abiertos. Sólo podía dar gracias por que Akeru no estaba allí… ¿Qué pasaría con ella ahora? ¿Qué..? Lo último que oyó antes de caer en la más oscura inconsciencia, fue a la Doncella ordenar a Aquiles que buscara a Akeru.

-Aun no tengo claro qué haré con ella, pero seguro que será sonado…

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