Diario de Akeru CXVIX

francofontanaLa tristeza de Kurayami fue pasando poco a poco, a base de mimos y te quieros. Una mañana me desperté inquieta y no estaba en la cama, a mi lado. Oí la voz de una mujer que provenía del comedor y la identifiqué enseguida: era Marlene Dietrich en “Testigo de Cargo”. Me levanté. Kurayami estaba sentado viendo la tele cuando me oyó llegar, levantó la mano, ofreciéndomela, sin mirarme. La cogí y me senté en el brazo del sillón, a su lado.

-¿Por qué nos traicionan siempre las personas que más amamos?-me preguntó.

Por un momento estuve a punto de echarme a llorar. Yo era quien más le amaba, y jamás le traicionaria. Estuve apunto de decirle eso, pero no era adecuado. Al pronunciar esa frase, Kurayami no se refería a mi.

-No lo se. Quizá porque la confianza da asco-, intenté bromear, pero mi respuesta sonó bastante absurda.

Sonrió, pero con tristeza. Tenía los ojos enrojecidos y supe que había estado llorando. Me deslicé por el brazo del sillón hasta hacerme un ovillito a su lado; pasó su brazo alrededor de mi espalda y yo apoyé mi cara en su pecho.

-Aquiles y Ekaterina… no soy capaz de asimilar todo el odio que me profesaban, ni de entenderlo. Sobre todo Aquiles. No hago otra cosa que preguntarme por qué…

El silencio pesó en el aire. Debía decir algo, pero ¿qué?

-¿Por qué me amas?- le pregunté de improviso. Tenía que romper esa línea de pensamiento inmediatamente; no podía dejar que siguiese por ese camino o se perdería de nuevo en un mar de lamentaciones y culpabilidades.

-¿Que?

-¿Por qué me amas?- repetí-. Dame un motivo objetivo que justifique lo que sientes por mi. ¿Qué es lo que hice para que te enamoraras de mi?

Estuvo callado un buen rato, supongo que meditando la respuesta. Al fin tuvo que aceptar la evidencia.

-Nada. No hiciste nada. Simplemente te vi y lo supe. Supe que te amaba.

-Yo tampoco se por que te amo. Nadie sabe por qué siente lo que siente, y da igual si es amor u odio. Hay gente que ama desesperadamente a quien lo maltrata, y otros son incapaces de amar a alquien por muy bien que les traten… ¿Hay alguna explicación a eso?

-De acuerdo, entendido- me dijo besándome la cabeza-. Se acabó el buscar motivos para justificar sus actos y acabar echandome la culpa.

-Me alegro. ¿Dejaras de preguntarte el por qué?

-¿El por qué de qué?- bromeó-. No se a qué te refieres…

Empecé a hacerle cosquillas y él se defendió. Acabamos en el suelo, riendonos a carcajada limpia, felices de estar juntos, contentos de estar vivos…

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  1. me gustaria compartir esea cama doble contigo y poderte mimear y consentirte todos los dias cariño que opinas nena si te dejarias ,me gustas mucho chaooo piensame


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