Un brindis

Feliz año nuevoUN BRINDIS.


POR LA DEMENCIA.


POR LA LOCURA DIVINA.


POR LAS MISIONES LUNÁTICAS Y LOS MESÍAS QUE CLAMAN DESDE EL DESIERTO.


POR LA MUERTE DE LOS TIRANOS.


POR LA CONFUSIÓN DE NUESTROS ENEMIGOS.


POR LOS HÉROES.


POR LOS HÉROES QUE SE HACEN CORTAR EL CABELLO


Dan Simmons, Hyperion

Feliz Año Nuevo.

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Ilion: la rebelion – Dan Simmons

ilioniirebelionEntonces empuña su enorme escudo redondo, hecho de dos capas de bronce y dos capas de estaño (un metal raro en esa epoca) separadas por una capa de oro. Este escudo es una obra de arte pulida y  brillante, tan famosa que su diseño hizo que Homero le dedicara un canto entero de la Iliada; el escudo ha sido tambien objeto de muchos poemas, incluido mi favorito, de Robert Graves. Y sorprendentemente, no me decepciona cuando lo veo en persona. Baste decir que el diseño del escudo lleva circulos concentricos de imagenes que resumen la esencia del pensamiento de gran parte de este antiguo mundo griego. El Rio Oceano ocupa el borde exterior, luego vienen imagenes sorprendentes de la Ciudad en Paz y la Ciudad en Guerra, cada vez mas cerca del centro, culminando con hermosas visiones de la Tierra, el mar, la Luna y las estrellas que ocupan el centro mismo de la diana. El escudo esta tan pulido y resplandece tanto que incluso a la sombra de la tienda brilla como un espejo heliografico.

Finalmente Aquiles se coloca el casco empenachado sobre la cabeza hasta cubrir su rostro. La leyenda dice que el dios del fuego Hefesto en persona colocó la cresta de pelo de caballo (no solo los troyanos llevan cascos con alta cresta en esta guerra, sino tambien los aqueos), y es cierto que las altas plumas doradas del borde del casco tililan como llamas cuando Aquiles camina.

Published in: on 11 diciembre 2008 at 11:31 PM  Dejar un comentario  
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Ilion, el asedio – Dan Simmons

ilioni el asedioPodria contarles cómo es hacer el amor con Helena de Troya. Pero no lo haré. y no porque hacerlo no sería nada caballeroso por mi parte. Los detalles no forman parte de mi historia. Pero puedo decir sinceramente que si la vengativa musa o la enloqucida Afrodita me hubieran encontrado un momento despues de que Helena y yo hubieramos terminado nuestro primer encuentro amoroso, digamos, un minuto despues de que nos separaramos en las sabanas humedecidas de sudor para recuperar el aliento y sentir la fresca brisa que se adelantaba a la tormenta, y si la musa y la diosa hubieran irrumpido y me hubieran matado entonces… puedo decirles sin miedo a equivocarme que la breve segunda vida de Thomas Hockenbery habría sido feliz. Y al menos habria terminado en un punto álgido.

Un minuto despues de ese instante de perfeccion, la mujer apretaba una daga contra mi vientre.

-¿Quien eres?- exigio saber Helena.

-Soy tu…- empecé a decir, y me detuve. Algo en los ojos de Helena me hizo abortar mi mentira de que era Paris antes de poder vocalizarla.

-Si dices que eres mi nuevo marido, tendré que hundirte esta hoja en las entrañas -dijo tranquilamente-. Si eres un dios, eso no deberia importar. Pero si no lo eres…

Fragmento de Ilion: el asedio, de Dan Simmons

Published in: on 29 noviembre 2008 at 1:37 AM  Comments (3)  
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