HISTORIAS DE VAMPIROS: MIKAL

Cuando el portero de la discoteca puso la mano en su pecho intentando impedirle el paso, Mikal lo miró profundamente durante unas décimas de segundo. El armario empotrado pareció cambiar de opinión porque sonrió estúpidamente (algo que no era un efecto secundario de la manipulación mental a la que había sido sometido, sino de su propia imbecilidad) y se apartó. Mikal cruzó la puerta sonriendo. Doscientos años como vampiro, y esta parte aún le encantaba.

Durante varios minutos tuvo todo el local ante su vista, varios metros más abajo de donde se encontraba la entrada. Una pasarela metálica la cruzaba de un lado a otro y a ambos extremos, unas escaleras que le introducirían en medio de la multitud que bailaba, reía y bebía frenéticamente. Miró desde lo alto de la pasarela dejando que su instinto le guiara hasta que la  localizó. Margarita estaba rodeada de varios hombres –como no– que se morían por llamar su atención. La agasajaban continuamente – ¿quieres esto? ¿Te apetece lo otro? –, pero ella parecía aburrida. Mikal volvió a sonreír, pero esta vez con ferocidad. Esto está a punto de cambiar, nena.

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Published in: on 2 febrero 2010 at 5:03 PM  Dejar un comentario  
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